El pasado jueves 21 de mayo me presenté con un proyecto de la Fundación Criterio en Av de Mayo 575 para aplicar para el Régimen de Promoción Cultural, o Ley de Mecenazgo de la ciudad de Buenos Aires. Fue la primera convocatoria de la historia desde que existe esta ley (Ley N° 2.264), sancionada el 15 de diciembre de 2006, e instrumentada a comienzos de 2009.La cosa es así: cualquier persona física o jurídica que tenga un proyecto cultural, que pueda ser considerado de interés cultural en la Ciudad de Buenos Aires, y que necesite financiamiento, puede presentarlo en las fechas que establece el cronograma oficial de la ley, disponible en www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/mecenazgo. Dicho proyecto es evaluado por un comité, y luego de 60 días (esperemos) se expide y en caso de ser aprobado, el mismo es publicado en la web de AGIP.
Luego llega el turno del artista o la organización que presenta el proyecto. De ellos depende el conseguir sus propios sponsors o financiadores, los cuales podrán realizar donaciones al proyecto con el beneficio de que la totalidad de su aporte podrá ser tomado a cuenta del Impuesto a los Ingresos Brutos. Las personas físicas podrán reemplazar por aportes a proyectos culturales el 100% de su impuesto, mientras que las empresas podrán hacerlo con el 2% del total a abonar en concepto de impuesto. Este programa me gusta por dos razones:
- Permite que se presenten personas físicas y no sólo jurídicas.
- El fundraising queda en manos del beneficiario, ya que no es un subsidio, sino una ayuda fiscal a los mecenas, pero cuya gestión de adquisición dependerá de los beneficiarios.
Preparamos un proyecto normal en cuanto a sus exigencias, sin requisitos hiper complicados, y nos presentamos en el horario y fecha indicados en la casa de cultura de la Ciudad. Todo muy organizado, una cola moderada (1 hora aprox.) para luego ingresar a una oficina donde amablemente nos ofrecieron café y nos hicieron sentar para revisar toda la documentación. Como la administración publica no puede con su genio, siempre algo falta, y en mi caso faltó un poder por el que el presidente de la Fundación me autorizaba a mí a presentar el proyecto, y luego otro por el que el presidente como presidente se autoriza a sí mismo como persona física a autorizarme a mí a presentar el proyecto. jejeje. Pero bueno, si bien faltaba ese poder del poder, me permitieron presentar el proyecto al día siguiente con esa documentación faltante, a pesar de que estaba fuera de fecha. Digamos que a pesar de ese pequeño rezago de burocracia, fueron muy amables, flexibles y comprensivos. Hasta me trataron de vos y me ofrecieron café.
Ahora resta esperar 60 días para ver si mi proyecto es aprobado, pero...de ser así, tengo un discurso de fundraising infalible: ¡Podés donarme sin que te cueste un sólo peso de tu bottom line!


